miércoles, 6 de noviembre de 2013

Renovar el Parque Político

 
 -"Nosotros somos el Despertador" - ha afirmado Albert Rivera, líder del partido Ciudadanos - "Ha llegado nuestro tiempo, el tiempo de los ciudadanos, para reformar España"

Una gran expectación levantó la presentación de este Movimiento Ciudadano en el Teatro Goya de Madrid, el pasado 26 de Octubre de 2013, para concurrir a las urnas a nivel nacional en toda España.

Igualmente, el pasado 17 de Octubre de 2013, una serie de militantes descontentos del PP, se reunieron en el Hotel Husa Princesa de Madrid, en un acto que muchos estan deseando ver el principio de una nueva iniciativa política. Entre los asistentes se encontraban Alejo Vidal-Quadras, Santiago Abascal y Jose Luis González Quirós.

Con la suelta masiva de los terroristas encarcelados, el Presidente Rajoy ha firmado la sentencia de muerte política del PP. A eso hay que añadir la subida de impuestos, así como haber incumplido sus promesas más básicas y elementales.

La celebración de Elecciones Primarias para elegir al candidato a Presidente, es algo que el PP tiene que aceptar, si quiere sobrevivir. La dedocracia nunca puede ser buena.

 Algo se mueve en el Centro-Derecha Español.

Según Vidal-Quadral, la dirección del PP ha sido secuestrada por gente que hace una política extraña; así que hay 2 opciones: o bien se recupera el control del partido, o de lo contrario, los disidentes tendrán que pasar a la acción. ¿Cómo se traduciría este pasar a la acción? pues creando un nuevo partido.

En cualquier caso, Vidal-Quadras ya ha dicho que es necesario pasar a la acción. No obstante, este movimiento está todavía en fase de gestación.

Y al margen de estos dos movimientos, también está la opción de Rosa Díez y UPyD, para contribuir a defenestrar a los viejos partidos.

El paisaje político español parece que ha entrado en fase de agotamiento y punto muerto, víctima de sus propios vicios y complejos que arrastra desde la Transición.

Hace falta hacer una serie de cambios estructurales en el Estado Español, no para debilitarle ni disgregarle, sino precisamente para fortalecer su estructura y organización. Pero estando los partidos carcamales al timón del barco, nunca se van a hacer esas reformas. Es necesario que otros partidos nuevos tomen el relevo del Poder para afrontar con valentía y sin complejos los cambios necesarios.

 Los partidos no son la solución, sino parte del problema. Entonces, ¿Qué se puede hacer? Pues de momento parece que sería bueno renovar a los propios partidos políticos.

Seguramente, estos nuevos partidos defiendan mejor la Unidad de España, la igualdad de los ciudadanos, el cumplimiento de las leyes, y los derechos y libertades en general, porque no arrastran la pesada losa de viejos pactos con otros partidos y organizaciones; no están hipotecados, no deben nada a nadie, y están libres y resueltos a actuar.

Desde la puesta en marcha de la Transición Democrática, los viejos partidos políticos se convirtieron en frías máquinas de poder y captación del voto ciudadano. Hemos visto desfilar a muchos gobernantes, regionales y nacionales, cuyo único mérito era su simple militancia en un partido, al margen de su formación y capacidad intelectual y de gestión.

Desde hace tiempo se viene hablando de la Maquinaria "PPSOE", un conglomerado de poder, programado desde más arriba por una cúpula masónica de Poder, que sigue una misma hoja de ruta, independientemente de cuál de los dos partidos, PP o PSOE, esté en ese momento en el Poder.

Paradójicamente, el tenderete PPSOE se ha apoyado siempre en los partidos separatistas, como ejes radiales que forman parte de la misma estructura institucional y del Poder. El Gobierno Central siempre ha dejado las manos libres a los separatistas, a cambio de los apoyos puntuales en las votaciones del Congreso, dejando vendidos a los ciudadanos de esas regiones. De tal manera que al final, partidos nacionales y separatistas, se retro-alimentan los unos a los otros, en perjuicio de los ciudadanos.

Se supone que en democracia una persona equivale a un voto, pero en España no se cumple esta regla básica y elemental. Por la Ley d'Hont, el poder del voto de los separatistas se multiplica sin razón legítima, así como se multiplica su número de escaños en el Congreso, y también su nefasta influencia sobre la política nacional en todo el Estado.

¿Quién y por qué ha querido primar a los partidos separatistas, para que ampliaran al máximo su nefasta influencia sobre el conjunto del Estado?...

Por lo tanto, una de las reformas estructurales más urgentes es la Ley Electoral. Un hombre debe ser un voto, en todas partes, en todas las regiones, y en todos los países del mundo.

Los Sindicatos CCOO y UGT, que forman parte de la Costra Parasitaria del Estado, deben ser desvinculados totalmente de las instituciones, del Estado, de los Presupuestos y de las Subvenciones. Si quieren existir que sean entidades privadas y austeras, como todo el mundo, mantenidas exclusivamente con las cuotas de sus afiliados. Idem del Sindicato de los Empresarios, la CEOE.

Si ha de haber sindicatos que sean nuevos sindicatos, independientes, des-ideologizados, des-politizados, y de carácter privado. Los sindicatos deben ser independientes y profesionales, al margen de cualquier ideología y partido político, y al servicio de los trabajadores.

Y desde luego, las formaciones políticas que no condenen el terrorismo no deben ser legalizadas en ninguna parte, ni en España ni en ningún país del mundo.

Otra renovación que se hace imperiosa en la vida pública es la separación real de los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Montesquieu no murió; se lo cargaron, que es diferente.

Es una vergüenza que el nombramiento de los miembros de los máximos órganos del Poder Judicial dependa del voto interesado de los políticos, que se reparten la Justicia como si fuera un pastel. Y por otra parte, los jueces no deben organizarse en torno a asociaciones de ningún signo político. Si han de pertenecer a alguna asociación que ésta sea estrictamente profesional. 

Desgraciadamente todavía existen partidos que lucen banderas rojas, con la hoz y el martillo, y el puño en alto, o banderas tricolores republicanas, que no representan la Historia de España. Basta de victimismos, de ideologías decimonónicas, y de traumas guerracivilistas; la gente no quiere ese tipo de cosas, sino justamente lo contrario, convivencia, prosperidad, sentido común, y normalidad.

Personalmente pienso que el PSOE e Izquierda Unida deberían ser partidos puramente marginales y residuales, con un porcentaje de voto menor del 5%. Y si es posible deberían desaparecer. Si tuviera que haber partidos de orientación centro-izquierda, que fueran partidos nuevos y modernos, como UPyD y Ciudadanos. Pero hoy en día ya no es de recibo vender socialismos ni comunismos.

Por todo eso y mucho más parece necesario o conveniente renovar la Flota de partidos políticos en España, con nuevas formaciones, para que acometan las reformas estructurales. Ir dejando ya la monserga y la estafa de la Izquierda y la Derecha, y que los partidos adopten nuevas fórmulas, con definiciones más modernas, centrándose en la buena gestión y la solución de los problemas reales de la sociedad.

Gracias a la tecnología que existe en el siglo XXI, podría diseñarse un sistema virtual de "democracia pura, real, y global" ¿Cómo? Pues instalando en cada hogar un programa de ordenador, que funcione vía Internet, para que cada ciudadano vote directamente todas las propuestas y votaciones que se hacen en el Congreso. 

Pero lamentablemente este sistema tiene un problema que lo convierte en fallido: que la gente común no tiene conocimientos, ni formación ni preparación suficiente, por no decir ninguna, como para decidir los asuntos fundamentales de la Nación, como son, por ejemplo, la Alimentación y la Pesca, las nuevas tecnologías, I+D, asuntos de Leyes, Medio Ambiente, Educación, Seguridad y Policía, Defensa Nacional, la Medicina y los Hospitales, etc...

La democracia ciudadana, pura, auténtica, y directa es, pues, un imposible, una utopía, y lo que es peor, no ofrece un buen resultado. Porque, como decían los antiguos filósofos griegos, los gobernantes de un pueblo, tienen que ser los más sabios, y estar capacitados para gobernar.

Por lo tanto, como personalmente no confío en el sistema partitocrático, de los partidos como máquinas de poder para gobernar la sociedad, ni en el sistema de democracia directa del ciudadano, por falta de preparación de los ciudadanos, prefiero un sistema soficrático, como en las antiguas tribus y culturas, en las que un grupo de ancianos, Los Consejos de Sabios, dirigían a su pueblos. 

Al menos no habría ese clima de enfrentamiento permanente y de división en la sociedad, y además nos ahorraríamos todo el dinero que cuesta la Partitocracia.

No existe ningún sistema político, bueno y perfecto. Existirá cuando se establezca el Reinado de Jesucristo en La Tierra. Mientras tanto, los seres humanos debemos intentar sobrevivir con el mejor sistema humano posible. 

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