domingo, 5 de agosto de 2012

Horizontes Perdidos. 1937.

Del inglés "Lost Horizon", es una novela escrita por James Hilton y publicada en 1933. Relata la llegada de un grupo de extranjeros al monasterio tibetano de Shangri-La, un lugar utópico y paradisíaco en los Himalayas.

La historia fué llevada al cine en 2 ocasiones: en 1937 por el director Frank Capra, y en 1973 por Charles Jarrott, aunque, como suele pasar en estos casos, la película clásica es la que atesora el encanto original.

El nombre de Shangri-La es un lugar ficticio de la historia de "Horizontes Perdidos". Sin embargo tiene un paralelismo real con la ciudad mítica de Shambala, cuya entrada también está resguardada por las nieves y montañas del Himalaya.

A su vez este paraíso terrenal escondido en el Himalaya, estaría representado, de algún modo visible, por la ciudad de Lhasa en el Tibet, en donde vivieron el Lama tibetano y su pueblo hasta la invasion militar de China en 1950.

La sinopsis de la historia de Shangri-La relata que en 1931, ante la revuelta está teniendo lugar en la ciudad china de Baskul, contra el Raj británico, el cónsul Hugh Conway y varios acompañantes más, son evacuados en un avión hacia un destino más seguro. Sin embargo, durante el viaje, el avión se queda sin combustible en medio de la Cordillera del Himalaya.

El avión logra aterrizar en una pequeña meseta próxima a una montaña azulada conocida como el Karakal, y los pasajeros sobreviven a un accidente. Cuando, rodeados de nieve, creen que la muerte es inevitable, son rescatados por los habitantes de Shangri-La, una idílica y utópica comunidad que vive oculta en el Tíbet. En la comunidad hay un monasterio presidido por un chino, de edad indeterminada, llamado Chang.

Mientras la II Guerra Mundial amenaza al mundo, ellos descubrirán un oasis paradisíaco, lleno de armonía y paz, donde la gente vive feliz y sin envejecer. El oro allí abunda como las piedras, pero no existe el dinero, ni el deseo de enriquecimiento, ya que hay abundancia de recursos para todos los habitantes.

Ante las preguntas curiosas de Conway, Chang le revela quién fué el iniciador de la comunidad: el padre Perrault, un misionero capuchino llegado a esa zona hacia el año 1713, y que se convirtió con el tiempo en el Lama de Shangri-La. Chang, y el mismo padre Perrault, han vivido durante siglos, como todos los demás habitantes de la comunidad.

No se revela cuál es el secreto que produce la longevidad; si acaso se supone que podría ser el agua pura que fluye en el valle, junto con los alimentos y las plantas naturales del lugar. También la saludable atmósfera de Shangri-La crea un micro-clima muy especial que contribuye a prolongar la vida de sus habitantes.

Las referencias a plantas que prolongan la vida y una atmósfera especial pueden parecer recursos imaginativos; sin embargo tienen una base real en la Biblia, ya que en el Jardín de Edén existía el árbol de la Vida. Por otra parte, hasta el momento del Diluvio Universal la atmósfera de la Tierra era diferente a la de ahora; la atmósfera de antes era limpia; la atmósfera de ahora está totalmente infectada.

Perrault desea que Conway herede su mismo cargo de Lama de Shangri-La y le instruye al respecto. (En la imagen Conway y Chang).

Sin embargo, en el último momento, Conway optará por acompañar a su hermano y su mujer para volver de nuevo a la Civilización. A la difícil travesía solo sobrevive Conway, quien llega sano y salvo a Londres. Sin embargo, Conway padece, o dice que padece "amnesia", y no puede relatar nada. Después de un tiempo, y con muchos esfuerzos, finalizando ya la historia, Conway regresa de nuevo a Shangri-La, como el Lama continuador, y en busca de su verdadero hogar...

Desde el punto de vista del análisis sociológico de esta sociedad idílica, la organización política de la comunidad no es anárquica, sino que en su cúspide es controlada por un individuo, en este caso, el Gran Lama.

En España muchos vimos esa película cuando éramos niños. La película impacta porque nos descubre un mundo maravilloso. Para la época en que se rodó este film, en 1937, y décadas posteriores, la historia no era más que una utopía imposible, una bonita leyenda, un cuento fascinante.

Sin embargo, hoy en día, en 2012, ya no se vé con tanto utopismo, sino algo más realizable. De hecho, la esencia del mensaje de la película, al final es verdadera y real. Un mundo así, armonioso, feliz y sin muerte, es posible, porque es imaginable para el ser humano, y algún día viviremos en él. Es promesa del Creador.

Acerca de esa misteriosa planta que prolonga la vida hablaremos en el próximo artículo; un tema más que interesante. Hasta entonces...


Secuencia de la película "Horizontes Perdidos"


Coloquio sobre la película "Horizontes Perdidos", presentado por Juan Manuel de Prada en el programa "Lágrimas en la lluvia" de Intereconomía TV.

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